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7 sogas para salir de cualquier pantano ^_^



Natalia Molinero


El otro día escuché una historia...

...sobre un hombre que cae a un pozo y cuando ve que no puede salir empieza a pedir ayuda y socorro. 

Pasa un médico y se asoma:

—¿Qué le pasa?

—Me caí, venía distraído y no me di cuenta dónde pisaba. ¿Me puede ayudar?

—¡Claro! Yo lo ayudo —dice el médico, saca su libreta, anota unas cosas y tira la receta al pozo—. Tome esto. Si en treinta días sigue con los síntomas, me avisa y le escribo otra receta. 

Al rato pasa un terapeuta y al escuchar el pedido de auxilio, se asoma.

—¿Qué le pasa?

—¡Señor! Me caí al pozo y no sé cómo salir —dice el hombre, más asustado ahora porque se viene la noche y él ahí adentro—. ¿Me ayuda, por favor?

—Claro que sí. A ver —dice el terapeuta y se sienta al lado del pozo. Saca su cuaderno y empieza a preguntar—: Dígame, ¿qué se siente estar adentro de ese pozo? ¿Cómo es la relación con sus padres? ¿Y cree que está metido en este agujero porque está frustrado con algo en su vida?

Y así se ponen a conversar por cuarenta y cinco minutos y el hombre todavía en el agujero, recordando a sus padres y la felicidad perdida y más asustado que nunca porque se hizo de noche. Y el terapeuta dice:

—Bien. Ya se nos ha acabado el tiempo. Pero si sigue aquí sintiéndose tan mal la semana que viene paso y podemos seguir conversando al respecto otros cuarenta y cinco minutos —y se va. 

Y el hombre ahí, ya llorando, con la receta del médico en la mano, con todos los pensamientos que el terapeuta había despertado en su mente y todavía en el pozo, desesperado.

Al rato escucha que pasa alguien silbando y empieza a gritar.

—¡Amigo! ¡Ayúdeme! ¡Estoy metido en este agujero y no sé cómo salir!

El hombre se asoma y alumbra con su linterna.

—¿Pero qué hacés ahí metido? ¿Cómo llegaste ahí, che?

—No sé… Venía distraído y me caí, pero no puedo salir y nadie me pudo ayudar. ¿Usted me puede sacar de acá?

—Claro que sí —dice el hombre y con una sonrisa salta al pozo. 

—¡No! ¡Qué hace! ¿Y ahora cómo vamos a salir de acá? ¡Estamos perdidos los dos! —exclama el hombre del pozo desesperado y se pone a llorar.

—No, querido, no te preocupes, que yo ya estuve en este pozo. Así que ya aprendí muy bien cómo tenemos que hacer para salir de acá. 




Todos estuvimos alguna vez en un pozo...

Cuando escuché esta historia algo hizo clic en mi cabeza. Y es que no importa cuánto lea, estudie o títulos tenga… No hace falta que esté preparada ni capacitada por catedráticos intelectuales, espirituales ni expertos en redes sociales. Con lo que ya viví, con los pozos en los que me caí y con todo lo que funcionó (o no) ya puedo ayudar a alguna incauta que viene por el mismo camino. 

Y es algo que, en la práctica, conmigo funcionó como en esta historia. Me ayudaron quienes habían estado en el pozo. Pero es fija que cuando nos agarra el inframundo y buscamos salir, la primera y casi única cosa que vamos a escuchar es “tenés que levantar el ánimo” (o la vibra o la energía). 

Y una que está ahí abajo, dando manotazos en el pantano para poder salir, se queda con la receta de médico que nos han pasado a modo de slogan en la mano: una receta infalible pero llena de garabatos inentendibles. Sí. ¿Pero cómo?

Ahí abajo, ante los garabatos, analizarse y pensar por qué nos caímos no ayuda mucho. No digo que esté mal analizarse, al contrario… Pero ahí en el fondo del pozo y con una rayita roja del 2% de vibra, no necesitamos un ladrillo de mil páginas ni cartelitos de Facebook que digan que creamos lo que creemos. Eso lo dejamos para cuando estamos muy alegres a la luz del sol. 

En el pantano, lo que necesitamos es una soga, o alguien que desde arriba nos haga la escalerita para subir. Porque si llegamos hasta ahí abajo es que ya ni siquiera podemos entender qué significa "energía", "vibra alta" o "ánimo". Pero podemos recordarlo. Y para eso están los que ya la vivieron.

Natalia Molinero

Por eso aquí dejo un par de sogas que a mí me ayudaron a levantar la vibra, la energía, el ánimo cuando estuve en el pozo y a recordar lo que vale la alegría y lo hermosa que es la vida. Y son sogas que todas tenemos en casa.

7 sogas para salir de cualquier pantano


1) Abrir las ventanas y dejar que entren el sol, la lluvia, el atardecer, la noche, aunque sea el smog y el ruido de afuera. No importa. Pero abrir el espacio, abrir(nos) al mundo. Y si podemos alzar los brazos al estilo ¡yay!, mejor. Ese gesto nos da un subidón de energía. Aunque no nos sintamos alegres, alzar los brazos y respirar hondo nos da fuerza y es como si nos oxigenara las ideas.



2) Ordenar el espacio. Si podemos limpiar a fondo, mejor. Cuando está nuestro espacio ordenado es como si nuestras ideas se ordenaran y pudiéramos salir de la sensación de pantano húmedo, rancio y oscuro. El aroma a limpio reconforta a todo el mundo también. Pero si no podemos limpiar, con ordenar y poner un sahumerio o prender una vela perfumada debería bastar para que nuestros demonios se tranquilicen un poquito.

Repeat crafter me


3) Darse un buen baño. Perfumarse. Ponerse crema. Ponerse algo cómodo que amemos usar. Si no nos podemos bañar en ese momento, puede servir lavarse las manos con mucha espuma y la cara con agua fría. Nos despierta y activa el ánimo contactar con el agua fresca y alguna sensación reconfortante como los jabones, espuma, toalla suavecita y limpia.

@lubomirkin


4) Detenerse a mirar cosas pequeñas, simples y bellas que nos rodean. Nuestra mascota mientras duerme, una planta al sol, las nubes, lo que estamos tejiendo, las personas que amamos, sus gestos, qué dicen, qué hacen. Pero mirarlo todo como si fuéramos una cámara de fotos: con atención, sin juicio y buscando “los mejores planos” para hacer click y sonreír ante nuestra nueva imagen. 


5) Escribir una lista de las cosas que logramos hacer, las cosas que conseguimos tener y los sueños que pudimos cumplir. Por un lado nos asombra siempre siempre ver esas listas, porque si nos ponemos a hacerlas con empeño vamos a descubrir que tenemos un montón de cosas y experiencias que alguna vez soñamos y que al conseguirlas ni siquiera nos dimos cuenta de estar cumpliendo un sueño. Tan en la vorágine quejosa que estamos. Por otro lado, reconectamos con las emociones y sensaciones de dicha, armonía y valentía que sentimos cada vez que logramos algo y así nuestras quejas y lamentos y autocompadecimientos pierden todo el sentido. Porque no lo tienen. Somos mucho más que eso. MUCHO.

@craftedbygc


6) Escribir una lista de cosas que agradecemos a la vida o a otras personas. El poder de la gratitud es que nos saca de cualquier pozo. Porque si sentimos gratitud es imposible sentir al mismo tiempo cualquier emoción negativa. Yo pensaba que se trataba de decirle gracias a la gente, pero es más que eso: es sentir en el cuerpo la sensación de “oh-my-god qué afortunada que soy por esto!” y querer que todo el mundo lo sienta. Eso es tren bala fuera del pozo. Sabelo. Así que hacete la listita y ¡agradecé!

@cmhedger

7) Escuchar música. Pero no cualquier música. No vale escuchar el disco de Charly que escuchabas con tu gran amor que te abandonó. Tampoco vale escuchar música zen que te adormece en la tristeza (creeme que lo probé y esa música es para cuando estás armónica, no para dejar de llorar, a menos que seas medio Buda). Yo hablo de escuchar esa música que sabés que siempre te levantó el ánimo, te hizo bailar o moverte o reír o que escuchaste en la mejor fiesta de tu vida mientras todos hacían el trencito y tocaban las maracas. Esa música digo. Algo Gloria Gaynor que quizás en un primer momento tu yo emo deteste escuchar, pero que si perseverás y te levantás de la silla y te movés un poco… te va a levantar el ánimo seguro. 




Seguramente habrá más sogas y para todos los niveles: inicial, intermedio y experto en pozos empantanados. A veces es indispensable la ayuda profesional porque el pantano es mucho más que eso... ¡Y no hay que dejarse estar para pedir ayuda! Pero éstas son las siete cosas que se me ocurren hoy y que tenemos más a mano, que podemos controlar y que podemos hacer en casi cualquier lugar y circunstancia en la que estemos bajitas de onda. 

Yo las pongo en práctica cada vez que me doy cuenta de que tengo que levantar la energía y no sé ni por dónde empezar; las fui aprendiendo con los años y con los consejos de la gente que ya había estado ahí... Y ahora tomo la posta.



Espero que no tengas que usarlas, porque significará que estás en un pantano, pero si ocurriera que te empantanás... Ya sabés, receta sin garabatos. ¡Y no te olvides de alzar los brazos al grito de ¡yay!!


Cariños, 

Cora King ♥





Nuevo año... nueva vida... nuevos formatos...




¡Hola, hola, hola!


¿Cómo les va?

Yo hace días que vengo tratando de digerir y asimilar todo lo que pasó este año... Porque vieron que el 27 de septiembre fue mi cumple, y dicen que antes y después del cumpleaños hay que hacer un balance: antes, cerrar lo que ya no queremos para el nuevo año y después, arrancar lo que sí queremos. Y encima de eso cualquier astrólogo que se crucen les dirá que fue un año para trabajar en las relaciones. Con la pareja, con la familia, con los amigos, cómo nos relacionamos con el otro, con el mundo y con una misma. 

Bueno... En medio de tantas cosas que me cuesta hasta ponerlas por escrito, creo que casi inconscientemente he ido cerrando situaciones que ya no iban conmigo, trabajos que no me hacían feliz y vínculos que restaban en vez de sumar. 

Tuve que que soltar muchas cosas que me tironeaban y que yo seguía permitiendo por miedo a que no me quisieran más, reacciones de la gente, mandatos, demandas, enojos... Porque cuando cambiamos, la gente que nos rodea y que está acostumbrada a que seamos de tal manera, no nos entiende y se enoja. Y es natural, todos nos enojamos cuando no entendemos algo. El punto estaba, en mi caso, en no sufrir por el enojo del otro, la demanda del otro, los mandatos para "pertenecer" a tal grupo, a tal familia, a tal vínculo.

Pf... Estoy segura de que más de una me habrá visto más que rara en los últimos meses. Poco comunicativa, errática, un día sí y un día no. Y es que con todo lo que pasó este año toqué fondo de mí misma y dije SE ACABÓ. 





Me cansé de ser como era, dependiente, insegura, buscando aprobación constantemente como una nena de tres años, sufriendo si me miraban mal o me decían algo de mala forma, tomándome todo personal, haciéndome cargo de las emociones de todo el mundo (hola, luna en Libra, qué tal?) y pasando malos ratos por cosas sin sustancia, sin realidad, imágenes en mi cabeza. 




Ante la muerte de un ser querido todo eso desaparece. Todo lo sin sentido, lo sin sustancia, las imágenes mentales que son como cadenas y monstruos que nos acechan y nos hacen esclavas de todo lo que pase en el exterior, todo eso se convierte en una completa, absoluta, dramática estupidez. 

El otro desaparece. O al menos las ideas que teníamos sobre el otro: No somos eternos, nadie es eterno... ¿Qué catzo estamos haciendo con nuestra vida? ¿Viviendo la vida del otro? ¿O viviendo la nuestra?



En medio de toda esa sensación, porque más que preguntas son sensaciones que nos impulsan a salir corriendo, me refugié en una nueva aventura, con gente nueva que no me conocía para nada y que estaba ahí, como yo, muy rota y bastante cansada de emprender en soledad y de vivir para satisfacer a los demás (clientes, familia, sociedad, lalala). Fue la mejor idea que tuve en mil años. Posta.




Entré diciendo: Hola, soy Corita, tejo muñecos y no sé muy bien qué hacer con ellos porque no puedo tejer yo sola en cantidad para venderlos a dos pesos por hora de trabajo. 

Porque les confieso: Todo el mundo hablándome de mis muñecos, de mis revistas, de las maravillas de mis manos y la realidad era que con eso nunca comí y mientras más tiempo pasó, menos, porque me gasté y dejé de tejer a pedido, dejé de tejer para ferias, dejé de amar mi tejido. Dejé de tejer. Y eso no estaba bien. No está bien.


Así que, como pude, me banqué los sacudones del balrog, me puse el sombrero de Gandalf y me dediqué a cambiar. 

Si antes hacía todo para el afuera, empecé a hacerlo para mi adentro. 
Si antes a todo decía que sí, empecé a decir que no. 
Si antes me quejaba de que no sabía hacer tal cosa, empecé a aprender a hacerla. 
Si antes corría como hoja al viento siguiendo a los demás, empecé a quedarme quieta, a escuchar mi silencio, a ver qué me decía. 
Si antes decía: "yo ya lo sé", empecé a decir "no sé: necesito que me enseñes, por favor". 

Fueron cinco meses de estar en obras (al mismo tiempo que en el edificio cortaron el gas por pérdida y seguimos en obras, al mismo tiempo que partió un montón de gente alrededor, al mismo tiempo que aprendí a dejar ir y seguir). Fueron cinco meses de desmantelar y de reacondicionar mi mente y en consecuencia, mi vida. 

Algo que me ayudó un montón es que entré de cabeza al mundo online. Siempre me apasionó la virtualidad. Desde el 2000 vengo haciendo amigos, novios, recuperando familia y aprendiendo un montón de cosas. Todo online. 

Y este año, cuando más necesitaba salir a flote, YouTube fue mi aliado máximo. A veces con videos de coaches o maestros espirituales, a veces con tutoriales para hacer cosas, a veces con youtubers que se maquillaban o mostraban su día en un video. No hace mucho pude agradecerle y darle un abrazOso a Leandro Taub, que me había aliviado noches enteras de insomnio con sus videos para unir al mundo. 


Volver a leer también me ayudó un montón. Dicen que los grandes guías, líderes y mentores leen mucho, y ya lo creo. Leer y aprender es maravilloso. Así que me leí un montón de libros, desde desarrollo personal hasta filosofía, pasando por coaching, neurociencia y astrología. No le hago asco a nada. Todo suma. Reencontrar el placer de la lectura y las conexiones mentales que genera es algo que me apasiona tanto como la virtualidad. 



Me dediqué más tiempo. Menos Facebook y más Books, como dicen por ahí. Aprendí un montón de cosas nuevas y estudié online con personas maravillosas, llenas de conocimiento y experiencia para dar. 

Agarré de a poco la aguja de nuevo y me puse a tejer para un Workshop al que me invitaron en Rosario. Nada que ver, pensaba yo, porque es candy bar y yo nada que ver... Y al final... Todo que ver. Porque es hermoso compartir con emprendedoras el camino y apoyarse. Y cuando una emprendedora se me queda mirando con estrellitas en los ojos por algo que digo que para mí era obvio pero para ella es una revelación, yo tiemblo. Tiemblo y siento: esto es. Esto.



De la unión de todo eso terminé quitando el Corita que teje muñecos por el Cora King Coach de tejido y dejé de pensar en hacer todo yo, cobrando dos pesos la hora, para pensar en valorarme primero y luego hacer algo más grande que llegara a más personas y que les sumara todo aquello que yo estaba aprendiendo. 

Siempre me escriben para preguntarme con qué aguja o dónde comprar lana o qué patrón pueden conseguir para tal o cual cosa y a mí me encanta poder ayudar. Así que de alguna manera veré cómo transmitir todo lo que aprendí en este tiempo (y con cinco años de emprendimiento crochetero encima) para quien necesite la información y desee ahorrarse dolores de cabeza. 

Por ahora, se me ocurrió cambiar los talleres presenciales por cursos y talleres online, para que todas, aunque vivan lejos o tengan hijos y horarios raros, tengan la posibilidad de hacerlo. 




Y también se me ocurre que contando mis experiencias y mis procesos, acompaño a alguna que ande más o menos en la misma, sintiendo lo mismo y deseando lo mismo que yo: crecer, avanzar, ser feliz y hacer felices a los demás. 




Por eso les cuento mi verdad de la milanesa. Porque antes sólo quería centrarme en lo bonito y negar lo difícil, pero no existe lo bonito sin lo difícil y cuando estamos en lo difícil está bueno saber que un día se va a terminar y que de hecho, transitando lo más difícil, estamos construyendo un futuro más pleno y una felicidad más sostenida. 



Eso. 
Siempre hay alguien con la palabra, la mano extendida y la sonrisa justa para nosotras.
No estamos solas ♥
Yo estoy con ustedes cuando están conmigo ♥



Gracias gracias gracias 

Cora King


Arrivederci, 2014!


¡Hola a todas y todos! Andaba muy tranqui recorriendo blogs hasta que llegué a Attic24 y vi que ¡ya había puesto sus recuerdos del 2014

Pero ¿cómo? ¿No es octubre, todavía? ¿No fue ayer cuando me tomé varios ricos cafés con Gabriela para entregarle a Luna Lovegood? Ah, no, pará...  Cierto... Es noviembre, acabo de llegar de mi "viaje laboral" para conocer a Marilú... ¿Y cuándo pasó lo de El Mercat donde conocí a Vero? El reloj de la compu dice que es 5 de enero, ¡OMG, feliz cumple, Georgiiii! y yo, como pone mi amiguita Shuli: .______.

¿Cómo es posible que ya haya pasado Navidad, Año Nuevo y que estén llegando los reyes y yo ni enterada? Mi cabeza se niega a aceptar que la segunda mitad de este año se haya precipitado tanto, con tantas cosas que tengo para hacer, tantos proyectos y planes... ¡y no me da el tiempo ni siquiera para sentarme a planificarlos! En fin...

Vamos por partes: Chau, 2014. Sei finito. Pretérito perfecto. Hasta la vista, baby. Fui muy feliz contigo. SOY muy feliz contigo y por eso es que no quiero que te vayas. Pero está bien. Te guardaré en el recuerdo, precariamente, porque es imposible recordar cada minuto de felicidad y placer que me has regalado. Espero que tu hermano 2015 sea como vos. Si es un poquito mejor en cuestiones organizativas, planificativas, registrativas y bloguitivas, lo aceptaré igual.

Te quiero, 2014. 



Enero.
Nació BeeGirl y me tomé unas muuuuy largas vacaciones que se ligaron posteo y todo. Un mes enterito en Córdoba, disfrutando del sol, de la lluvia, del aire fresco, del verde y de la familia. Arranqué con los mandalas. Y no paré más.

Febrero.
Seguí en Córdoba, mandaleando y pileteando a pesar del granizo. Comí mucho. Descansé mucho. Al volver, me esperaba Lila. Una gatita hermosita que se ganó a todo el mundo y en FB le hicieron el club de fans.

 Marzo.
Salió el librito ¡al fin! Luego de tanto esperar, lo tuve en mis manos.
Me traje un gajo de Córdoba para no extrañar y lo planté yo sola (hoy está en una maceta más grande y de gajo no tiene nada... o mejor dicho, está lleno de gajos enormes).
Incursioné con el hilo de seda dorado, me saqué las ganas de tejer ripples, terminé los almohadones y unos cuantos corazones. Arrancó marzo con todas las actividades y ahí, creo, empezó a correr el 2014.

Abril.
Tuna y Lila se empezaron a querer un poquito más y ya podían dormir juntas. O era el frío, que unía. Primeras repercusiones de las lectoras de la revista. Llovieron likes en FB (gracias al Hada Madrina Teje Lupita Crochet), me motivé y me las arreglé para tener tiempo de armar y publicar el patrón del Gato Mishto. Desde entonces, muchas chicas lo tejieron, a muchas conocí, y a muchas me queda por conocer. ¡Hermosa experiencia! también publiqué los mini mandalas y las mini flores, pero el Gato se ganó todos los premios.
Empecé el Taller de escritura de Ignacio Molina y retomé la escritura de mi abandonadísima novela ♥


Mayo.
Tejí a ¡Eddie Vedder! Y de paso me hice fan ♥
Llegó encomienda de Gladys, mi amiga hermosa de Ushuaia, con un montón de cosas hechas por ella (y por su mamá, Feliza, como por ejemplo, el libro de cuentos!): mitones sandía, porta pañuelos, ¿porta? tijera, señalador de tela para los libros, búhos, todo todo todo indescriptiblemente hermoso. También ligué un mate pintado por mi amiga Moka y un Mini Visitor pintado por Natalia Molinero.
Gabuchis me regaló el collar mamushka que amo y mi amigo del alma, Carlos, me regaló el CD ¡sí, CD orishinal! de Blind Melon ♥ ¡Más regalos que en mi cumpleaños!
Como siempre, mis gatunas queriendo poseer todo.


Junio.
Conocí a Vero, de Teje Lupita Crochet (me invitó a su taller y desde entonces no falté más. una de las cosas más lindas del 2014, esta amistad!). Tejí muchas cosas para el librito de bebés y me compré todo para empezar a tejer lo más lindo que tejí en el año...


Julio.
Salió el librito de Mandalas en crochet ♥ Esos mandalas que diseñé en las vacas y que al final quedaron más lindos de lo que esperaba ♥
Zapas nuevas, pintadas por mi amiga Silvana. Torres para la otra Silvana, la Seelvainilla. Puntos nuevos, Gato Mishto aterciopelado para Vero, que me enseñó a tejer los Aminekos ♥
¡Y muñeco Eugene terminado! Mi favorito del año. Aunque a veces pienso: qué macumba! jijiji.


 Agosto.
¿Ya, agosto? ¿Posta? Salió Crochet para Bebés, más rápido que las otras dos, veo ahora. Lo que es estar en el medio del baile.
Muñeco Eugene me acompañó a todos lados y se fotografió con medio Buenos Aires, de evento en evento, de almuerzo en merienda y de fiesta en fiesta, como corresponde. Estuvo despidiendo a los amigurumis que Noe, de Upa! Mi Gurrumín y Pao, de MiGus - Amigurumis, donaron a la Casa Garrahan, gracias a la hermosa convocatoria hecha por Marian, de Corazón de Vellón. Yo doné dos aminekos... El otro era el regalito de cumple de Gabuchis, que nos esperó con la leche y merendamos todos juntos jujuju!
Tejí una osa amorosa con el patrón de Gaby, de Tejiendo Raíces.
Y Seelvana diseñó e ilustró el logo para Mishto

Septiembre.
El mes más lindo. Mi mes de cumple. Este año arrancó con caminata bien temprano, fresias y fotos.
Di mi primer taller (de mandalas) en el taller de Teje Lupita y fui muy feliz. Gracias inmensas a Vero por confiar en mí y alentarme siempre siempre siempre.
Llegó mi amiga Pao, de Nicaragua, y nos vimos en persona por primera vez luego de ¡diez años! Su visita me recargó las pilas, festejamos nuestros cumpleaños juntas y salimos a caminar por la ciudad. Ya saben con quién. Antes de irse, Pao gestionó todo para que le tejiera (y entregara) una Olga a Kevin Johansen. Sí. Eso. Y yo a mis amigas les hago caso.
Volvió mi amiga Sandra Say No More de Ibiza y me trajo un jabón por mi cumple (y la clover! jujuju!). Me llevó a la radio y salí de ahí fascinada. Quizás en 2015...
Gogol Bordello me retuiteó el día de mi cumpleaños ^_^ (no he de olvidar eso!)
Y nacieron Los Jacobines. A los pocos días ya teníamos diez pedidos. "Nos vamo' a Bariló" deberá ser "Nos vamo' a Joligúd".
Conocí un erizo. El erizo de Erwin. No sé qué fue más novedoso: el erizo o el nombre de su dueño.

Octubre.
Lila se fue de casa. Sí. Nos abandonó y se instaló en su lugar en el mundo: la casa de sus abuelos, mis padres. Tuna no la extrañó demasiado. Vuelta a ser hija única mimosa y mimada.
Luna Lovegood. Mecesina. Tercera muñeca que tejo. Y me encantó tejerla. Muñeco Eugene no la quería soltar, hasta que le dije que era menor de edad, que podía haber problemas con la autoridad... Y la dejó ir. Lloramos un ratito, igual.
Dimos taller de Navidad con Teje Lupita. Un ¡placerrr trabajar juntas, las chicas, ver los proyectos terminados!
Salieron más Jacobines y hubo gran compra gran en Once: botones, cuentas, alfileres, dijes, alambre, todo todo todo para llevar a mi "viaje laboral"...

Noviembre.
Increíble pero real. Primer finde de noviembre y yo viajando a lo desconocido. El viaje laboral que se dio sin pensarlo demasiado: un seminario de mandalas ¡en Pehuajó! Conocí a Marilú, de Al Divino Botón, y a su familia, que me trataron maravillosamente, tanto que no me quería volver... ¡Me quería quedar tejiendo al solcito con ella! Los seminarios estuvieron hermosos y conocí a tantas mujeres geniales que ya quiero volver. Qué lindo, haberte conocido, Marilú! Volví re inspirada, la Mastermind a fulll.
Compré muuuuuucho hilo de toooodos colores por primera vez y cumplí un sueño, el sueño de la piba. Tejí muchísimo: mandalas, visillos, amigurumis, corazones, manteles, posavasos, chucherías varias y di un exclusivo, pequeñitísimo taller en casa, con mis alumnitas bellas, Anto y Débora, antes de arrancar con las obras de chapa y pintura... digo, de rasqueteo y pintura (que siguen ¡si-guien-do!)
Incursioné con el fieltro y ya Muñeco Sergei está listo para tocarse unos temas con Muñeco Eugene... Le faltan las piernas, pero el violín se toca con las manos!

Diciembre.
El mes más corto del siglo. Posta que se me voló. Posta que hace tres días me gané unos gloriosos frascos de VARM. Y hace dos días estaba en la Feria El Mercat, visitando a las hermosas emprendedoras que conocí este año. Y hace un día tejí muchos mandalas y corazones como regalitos de Navidad (sin aceptar que eran regalitos de Navidad). Y ayer nomás arrancó el verano y cumplió años mi hermano, así que le tejí un conejo Lucas de MiGus.
Toda la familia Mishto preparada para el saludo de Navidad y yo así como pone mi amiguita Shuli: ._________.

Ñeeeeee.

Dale, 2014, decime que es una bromita, que aún no terminaste.

Seelvana lookea


Todo comenzó con una idea: letra gordita y enrulada, dije, y recibí esto:


Luego, pregunté si era posible una chica feliz... En un monociclo, dijo la ilustradora. ¿Te va?


-¿Y si le ponés unas pulseras y algo gypsy en la cabeza?
-¿Un pañuelo a lo Leonardo Fabio?
-No, Leonardo Fabio no. Una vincha, mejor. :P
Y cuando llegó esto yo ya saltaba en una pata SOBRE el monociclo:


Luego, el color. Naranja, dije, me gusta el naranja en esta etapa creativa y accionante de Mishto:

Bueno, no, tan naranja no. Un poquito de verde, violeta, amarillo... ¿podrá ser?




¡¡Requeteguay!!

Mishto ya tiene logo gracias a Seelvana♥!!!!!!!!!





Y yo soy una chica feliz, muy feliz ♥


Mi pantalón favorito era así tal cual ^_^


♥ ¡GRACIAS, SEEL! ♥



Todas las imágenes de este post son de la grossa:

http://seelvana.blogspot.com.ar
https://www.facebook.com/Seelvainilla
seelvana@gmail.com

Party party after party

Este fin de semana saqué a pasear al Amigu Eugene porque de alguna forma (no tan misteriosa) son días de interacción con las personas más genias y buena onda que conocí en los últimos tiempos. Lo más lindo de todo es pensar que esta semana ¡el paseo continúa! Así que decidí compartir por tandas, porque lo perfecto es enemigo de lo bueno y, conociéndome, si espero hasta el final, esta entrada de blog no saldría del plano de las ideas.

Así que arranco, y así como saqué a pasear a mi muñeco, las invito a ustedes a darse una vueltita por el mundo creativo-emprendedor-maravilloso en el que caí, frente manteca, para enamorarme más -si cabe- de hacer lo que hago.

Camino a entregar el regalito a Seel: Una tanda de Eiffel Táuers

Estábamos en el bondi a Palermo cuando vimos subir a Seelvana. Lo loco es que debíamos encontrarnos en una hora en CASA A para el evento de Librongo. Y lo más loco de lo loco es que... ¿cuántas veces nos cruzamos con conocidos en el bondi? ¿Y con desconocidos que conocemos via FB? Porque yo a Seel no la conocía en persona todavía. Y ella no es de BA, es de Punta Alta. Así que las probabilidades de cruzarnos en un bondi un viernes a las siete de la tarde eran casi imposibles. Pero teniendo en cuenta cómo se están dando las cosas en mi mundo últimamente, no podíamos encontrarnos de otra manera.

Conocí a Seelvana gracias a Alma Singer (a mi entender, la diosa del mundo blogger y emprendedor). Me coparon sus flyers para La Minipymer, sus Salvavidas con nenitas felices y su Señor Pérez para la agenda de Feliz.a.Color que me compré (medio tarde) este año. Y se me metió en la cabeza que yo quería incluir a Seel en mi mundo Mishto. Así pasó, jojojo ¡Ya vendrán las novedades! Por ahora, se las presento con mis ilustraciones favoritas:

Foto: Seelvana

Foto: Seelvana

Foto: Seelvana



Así como nos encontramos, dijimos qué flash y nos tuvimos que separar hasta la hora del evento. Entonces, me bajé del bondi paranormal y seguí conociendo gente: entré por primera vez en territorio de Alamut Libros, donde Luciano ordenaba libros, como corresponde a todo buen librero, y me compré un libro sobre mitos y leyendas gitanas:

Historias, leyendas y tradiciones gitanas. Jorge M. F. Bernal

Y Luciano se copó con Don Malandrino. ¡Una masa!



Vayan a comprar sus libros favoritos, a tomarse un vinito, a ver cine, a ver charlas, y súmense al FB de esta librería donde van a escuchar la mejor música, van a ver los mejores libros y van a leer cosas del estilo:


  • Siempre que me preguntan si me pueden pagar con tarjeta Maestro, comprendo mal la coma y me doy aires.

  • Hoy un cliente me preguntó por tal libro que estaba buscando hace mucho... no creo que lo vayas a tener, pero por las dudas te pregunto...
    Le respondí que sí, se lo alcancé para que lo viera y...
    ¡Lo compró!
    No lo podía creer.

  • Un cliente me pregunta si los libros están a la venta.
    -Sí, claro- le respondo.
    E insiste:
    -¿Pero todos están a la venta?
    -Sí, todos.
    Arquea las cejas, sorprendido.

  • Hay libros tan buenos que da placer tipear el título en la computadora.

Cope cope cope. No se lo pierdan.

De ahí volé al evento de Librongo en CASA A, donde me reencontré con Seel y conocí a Ro, de Simona Garlands (¡grossísima!) y a Mila, ¡sí! la maestra del crochet que teje en Puntos y Puntadas, el programa de Fox Life. Fue re loco verme rodeada de celebridades, mujeres re grosas que trabajan de lo que aman y que me llenaron de consejos, ánimos y buena onda. Soy muy afortunada y ha sido un honor (carita solemne) ¡Gracias, diosas!

Eu, Eugene, Seelvana, Mila y Simona Garlands. (Foto: Ramiro Pla)


Por supuesto, Fotoeugenio, como le dijo Seel, se la pasó metido entre nosotras y hasta bailó.



Clic en la imagen para verlo bailar! (Foto: Ramiro Pla)

 Quedó fuera de la Selfie, pero no faltará oportunidad de salir lleno de gracia entre tanta mujer grossa.


Selfie by Seelvana


Y luego de un sueño cortito, todavía sin poder bajar de la alegría, arribamos, el sábado a la mañana, al 



Está genial. Lo coordina el Ethan Hawke argentino, el más grosso, el de los modos de ganarse la vida, los estantes vacíos y los puentes magnéticos, don Molina, que sabe mucho y enseña muy bien.



Voy al taller desde hace ya varios meses y cada día me gusta más. Se armó un grupo muy lindo en el que cada uno sigue el proyecto literario del otro y se ha convertido en uno de mis lugares en el mundo porque es donde se cocina mi novela ¡por fin! luego de muchos años de bloqueo escrituril. Al muñeco Eugene le encantó estar ahí. Lo alentaron para que él escribiera este post, pero en este momento está meta tocar la guitarra, así que quizás será la próxima ;)



Ahí arriba en el flyer tienen todos los datos por si quieren ser parte del taller. Y este es el coordineitor, que mañana estaría cumpliendo la edad de Homero. Lo digo con música y verbo de Crónica.


¡Feliz feliz cumpleaños, Masterchef del punto y coma! ¡Y gracias por ayudarnos a tener éxito!


Por último, y esto no quiere decir que se haya terminado la semana loca llena de genios y genias, pasamos por el Pequeño Taller De Costura Mamushka donde conocimos en persona a la cope de Vir que también se animó a la foto con Little Eugene, rodeada de gatos y cosas mamushkonas ^_^



Gracias, Vir, por coser nuestro buzo con orejitas de osito que, aunque mi hermano dijo: yo me cruzo de vereda si te veo en la calle, para mí es ¡¡¡lo más de lo más!!! ¡Como corresponde!




Quien quiera ser parte de la familia oso, no dude en escribirle a Vir y encargarle su capuchón, que está calentito y muy pero muy ofertoso. ¡Tiene boinas de gatita, también, y son un golazooo! Echen un vistazonón:

Mamushka Tienda
Pequeño Taller De Costura Mamushka


Parte 1 terminada.

La sigo en unos días, con más genios, genias y genialidades. Y entre visita y visita, me tejo unos muñecos para agrandar la familia transcultural. Party!
















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